viernes, 11 de abril de 2014

Consummatum est

Hay libros que nunca quieres que se acaben.

Consideré oportuno continuar la magnífica inversión realizada en 'Dies Irae' con 'Consummatum est', porque cuando no te queda más remedio que elegir los libros en los que puedes gastarte el dinero, creo que es mejor apostar siempre sobre seguro. El hecho de que probablemente ahora tengan que pasar unos cuantos meses sin desembolsos en este terreno no me impidió en absoluto que el día después de que saliera a la venta, yo ya lo tuviera encargado en Agapea. Quizá leyendo la reseña que hice sobre los dos títulos anteriores en este mismo blog se pueda entender el porqué de esta premura.

La consumación de esta trilogía titulada 'Versos, canciones y trocitos de carne', como no podía ser de otra manera, está llevada a cabo con brillantez. César Pérez Gellida se recrea y lleva al límite tanto a personajes que ya protagonizaban las dos primeras entregas como a algunos nuevos que se adhieren a la causa. Aparece un nuevo escenario, mágico, definitivo para predisponerme (si es que no lo estaba bastante ya con anterioridad) en favor de esta obra: Islandia, mi destino soñado, donde se abre el fuego (nunca mejor dicho) que permanecerá desatado sin remisión a lo largo de estas más de 650 páginas.

Todo lo bueno que mostraban las anteriores novelas se confirma. Sigo admirado, sobre todo, por el dinamismo narrativo que César es capaz de imprimirle a lo que nos cuenta. Si bien en esta ocasión, sobre todo según se pasa el ecuador, la previsibilidad de lo que se acerca pueda ser ligeramente mayor como lector a la que experimenté en 'Dies irae' o en 'Memento mori', y eso siempre puede hacerle perder un poco de chispa, no llega a la categoría de obstáculo que impida seguir ahí, pegado al libro en todo momento. De hecho, las últimas doscientas páginas tuve la suerte de poder disponer de tiempo para ventilármelas en el mismo día, como sintiéndome casi obligado a ello, y transportando el libro de un lado a otro a pesar de su voluminosidad.

En fin, no soy capaz de decir mucho más. Invito a leer, y si puede ser la trilogía de un tirón, mejor. Termino con los tres tuits que escribí justo después de terminar la obra, porque ahí se resume todo. Larga vida a Pérez Gellida.








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